Panes y masas
Pizza casera de tomate y mozzarella
Masa de levadura con fermentación explicada, cobertura medida y base horneada por turnos: dos pizzas para cuatro raciones.
- Tiempo total
- 218 min
- Porciones
- 4
- Dificultad
- Media
- Cocina
- Inspiración italiana

Ingredientes
Masa
Cobertura
Acabado
Bandejas
Preparación
Pesa los ingredientes y prepara dos bandejas
Pesa los 500 g de harina y reserva 20 g para estirar; usa 480 g en la masa. Separa los 300 ml de agua en 50 ml para hidratar la levadura y 250 ml para mezclar. Mide los 5 g de levadura seca activa, 5 g de azúcar, 8 g de sal y 10 g de aceite de la masa. Para la cobertura prepara 300 g de tomate triturado, 2 g de sal, 1 g de orégano y 200 g de mozzarella de baja humedad rallada. Mantén el queso refrigerado a 4 °C o menos. Lava y seca los 5 g de albahaca. Prepara dos bandejas metálicas de unos 40 × 35 cm aptas para el horno y reparte los otros 10 g de aceite entre ambas, 5 g por bandeja, con una brocha. No añadas aceite fuera de estas cantidades.
Hidrata la levadura durante 10 minutos
Calienta únicamente los 50 ml de agua hasta unos 44 °C, comprobados con termómetro, o a la temperatura que indique el fabricante de tu levadura seca activa. Disuelve los 5 g de azúcar y mezcla los 5 g de levadura. Deja hidratar 10 minutos; deben aparecer señales de actividad, como burbujas y una espuma ligera. No exijas que un volumen distinto reproduzca una marca de taza de otra fórmula. Si la levadura está caducada o no muestra actividad, sustitúyela antes de mezclar, sin añadir más agua ni azúcar a la receta. Los otros 250 ml de agua se usan a temperatura ambiente. No uses levadura química ni hagas una conversión automática a levadura fresca.
Mezcla y amasa hasta formar una masa flexible
Mezcla los 480 g de harina con los 8 g de sal en un cuenco grande. Incorpora toda la levadura hidratada, los 250 ml de agua restantes y los 10 g de aceite. Mezcla hasta que no quede harina seca y amasa unos 8–10 minutos sobre una superficie limpia hasta obtener una masa uniforme, elástica y ligeramente pegajosa. No uses la harina reservada para ocultar una masa mal mezclada ni añadas agua sin recalcular; se usan 300 ml en total. Una rasqueta ayuda a recogerla. La harina es cruda: no pruebes la masa y limpia manos y superficies antes de tocar la albahaca u otros alimentos listos para comer.
Deja fermentar hasta que aumente claramente de volumen
Pon la masa en el mismo cuenco limpio, sin aceite adicional, y tapa para evitar que se reseque. Déjala en un lugar templado, orientativamente a 22–25 °C, durante unos 90 minutos. Busca un aumento cercano al doble y una masa aireada; el reloj no garantiza la fermentación. Si tu cocina está fría o la levadura actúa más despacio, espera y añade el tiempo real al total. Evita radiadores y un horno encendido para forzar el proceso.
Divide en dos bolas y deja reposar 20 minutos
Desgasifica suavemente la masa y divídela en dos porciones iguales, de aproximadamente 404 g antes de usar la harina de estirado. Forma dos bolas recogiendo los bordes hacia la base y deja la unión debajo. Tapa y deja reposar 20 minutos para que la masa se relaje. No añadas aceite al recipiente ni dejes las bolas destapadas. Si se resiste al estirado más adelante, dale otros 10 minutos de reposo y súmalos al total, en vez de rasgarla o añadir harina sin medida.
Precalienta el horno y prepara el tomate
Coloca la rejilla en el tercio inferior del horno y precalienta a 240 °C con calor arriba y abajo, o 220 °C con ventilador, durante unos 30 minutos. Las bandejas engrasadas permanecen fuera y frías para montar sin quemaduras. Mezcla los 300 g de tomate triturado con los 2 g de sal y el 1 g de orégano; no escurras líquido que se ha incluido en el cálculo. Conserva el tomate y el queso tapados y refrigerados hasta usarlos. Mantén también las dos bolas de masa tapadas durante el precalentado. Esta receta usa bandejas metálicas, sin piedra ni papel de horno que pueda superar la temperatura permitida por su fabricante.
Estira la primera base hasta unos 30 cm
Usa parte de los 20 g de harina reservados para la mesa y las manos. Aplana una bola desde el centro hacia fuera y estírala con suavidad hasta un círculo de aproximadamente 30 cm; deja un borde algo más grueso y un centro de unos 3–4 mm, sin agujeros. Pasa la base a una de las bandejas ya engrasadas. Si se encoge, deja reposar 10 minutos adicionales y vuelve a estirar; no tires hasta romperla. Mantén la segunda bola tapada y estírala solo al acercarse su turno.
Añade la mitad del tomate y del queso
Reparte la mitad de la mezcla de tomate condimentado: 151,5 g, compuestos por 150 g de tomate, 1 g de sal y 0,5 g de orégano sobre la primera base, dejando unos 2 cm de borde sin cubrir. Distribuye 100 g de mozzarella rallada por encima sin formar un montón en el centro. No añadas carne, verduras, queso o aceite que no figuren en la lista. Reserva tapada y refrigerada la otra mitad de tomate y queso para la segunda pizza. La albahaca se incorpora después del horno para que conserve su textura; todavía no la pongas sobre esta base cruda.
Hornea las dos pizzas por turnos
Hornea la primera pizza en el tercio inferior durante unos 15 minutos y empieza a revisarla a los 12. El borde debe quedar dorado, el queso fundido y la base cocida, con color por debajo y sin una capa pastosa de masa cruda bajo el tomate. Levanta con cuidado un borde usando una espátula para comprobarlo; si el queso dora antes que la base, protege la parte superior o ajusta la altura y continúa. Saca con guantes y coloca en una rejilla. Estira y cubre la segunda base con los otros 151,5 g de mezcla condimentada —150 g de tomate, 1 g de sal y 0,5 g de orégano— y 100 g de mozzarella, usando solo lo que quede de los 20 g de harina reservados, y hornea otros 15 minutos con las mismas comprobaciones. Cuenta 30 minutos de horno para dos tandas; añade cualquier tiempo extra real. No sustituyas la cocción completa de la harina por el simple derretido del queso.
Añade la albahaca, corta y sirve
Deja cada pizza sobre una rejilla unos 3 minutos antes de cortar. Reparte los 5 g de albahaca limpia entre ambas, 2,5 g por pizza, y corta cada una en 4 porciones iguales: 8 porciones en total para 4 raciones de 2 porciones, equivalentes a media pizza. La planificación conservadora cuenta 35 minutos de preparación, 30 de horno y 153 de esperas: 10 de levadura, 90 de fermentación, 20 de reposo de bolas, 30 de precalentado y 3 finales de la última tanda. Son 218 minutos estimados, sin descontar tareas que puedan coincidir; el reposo de la primera pizza cabe durante el horno de la segunda. Añade los reposos o el horneado adicionales que necesite tu masa. La foto final muestra esta cobertura sin acompañamientos.
Las fotos de los pasos son ilustrativas.
Notas
Información nutricional
Media pizza,2 de las 8 porciones;4 raciones
- Proteínas
- 25.5 g
- Carbohidratos
- 104 g
- Grasas
- 18.8 g
- Grasas saturadas
- 8.7 g
- Fibra
- 5.3 g
- Azúcares
- 5.4 g
- Sodio
- 1467.9 mg
Estimación a partir de los ingredientes. La marca y sal del tomate y queso, el sobrante de harina o aceite y el uso de mozzarella fresca o de otra grasa cambian las cifras. El azúcar se incluye completo sin modelar su consumo durante la fermentación; no se calcula pérdida específica de nutrientes en el horno. No incluye coberturas o acompañamientos adicionales. Datos presentes, incluidos ceros USDA; no se sustituyen datos ausentes por cero.
Fuente de referencia: USDA FoodData Central — SR Legacy (abril de 2018)
Información orientativa; no sustituye el consejo de un profesional de la salud o de la nutrición.
Sobre esta receta
Dos pizzas caseras de unos 30 cm con masa de trigo, tomate, mozzarella de baja humedad y albahaca. Se preparan por turnos en bandejas metálicas y rinden 4 raciones de media pizza. Los 218 minutos estimados incluyen hidratación de levadura, fermentación, reposo, precalentado y horno.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la masa se encoge al estirarla?
Puede necesitar relajarse. Después de dividirla déjala 20 minutos tapada; si aún se resiste, deja otros 10 minutos y súmalos al tiempo total. Estira desde el centro sin rasgarla ni añadir harina fuera de los 20 g reservados.
¿Puedo cambiar la mozzarella de baja humedad por mozzarella fresca?
La fresca contiene más agua y puede humedecer la base. Escurrirla o cambiar el queso modifica el peso comestible y la nutrición calculada con 200 g de mozzarella de leche entera y baja humedad. La sustitución necesita ajustar el montaje y recalcular; no se promete el mismo horneado.
¿Basta con que el queso se funda para sacar la pizza?
No. La harina cruda debe cocinarse: comprueba borde dorado, base cocida por debajo y ausencia de una capa pastosa bajo el tomate. Los 15 minutos por tanda son orientativos; sigue horneando si la base lo necesita, aunque el queso ya esté fundido.





