Una ensalada fresca con espinacas, fresas, nueces, queso feta y vinagreta balsámica.

La ensalada de espinacas y fresas es una receta fresca que funciona muy bien cuando quieres una preparación ligera, colorida y con contraste de sabores. Las espinacas aportan una base vegetal suave, las fresas dan dulzor y acidez, las nueces añaden textura crujiente y el queso feta equilibra el conjunto con un punto salado.
Esta receta de ensalada de espinacas y fresas no necesita cocción y se prepara en pocos minutos. Es ideal como entrada, guarnición para carnes blancas, acompañamiento de platos de pasta o como comida ligera si quieres algo fresco. La clave está en usar ingredientes bien lavados, fresas en su punto y una vinagreta que no apague el sabor natural de la ensalada.
Si estás trabajando un bloque de recetas con espinacas, esta ensalada conecta muy bien con la crema de espinacas, que ofrece una versión caliente y cremosa del mismo ingrediente. También puede acompañar platos más completos como el pollo Alfredo a la florentina.
Lava las espinacas con agua fría y escúrrelas muy bien. Para que la vinagreta se adhiera mejor, las hojas deben estar secas antes de mezclar la ensalada.
Retira las hojas de las fresas y córtalas en láminas. Si están muy grandes, puedes cortarlas en cuartos para que se distribuyan mejor entre las espinacas.
En un recipiente pequeño, mezcla el vinagre balsámico, el aceite de oliva, la miel o mostaza si la usas, sal y pimienta. Bate hasta que la mezcla se vea ligeramente emulsionada.
Coloca las espinacas en un tazón grande. Añade las fresas rebanadas, las nueces picadas y el queso feta desmenuzado. Mezcla con suavidad para no maltratar las hojas.
Rocía la vinagreta sobre la ensalada y mezcla apenas lo necesario. Sirve de inmediato para mantener las espinacas firmes, las fresas frescas y las nueces crujientes.
Las espinacas son hojas verdes versátiles que se usan tanto en recetas crudas como cocidas. Las fresas aportan frescura, color y un dulzor natural que combina bien con ingredientes salados como el queso feta. Las nueces suman textura y grasas insaturadas, mientras que el aceite de oliva ayuda a integrar la vinagreta.
Esta ensalada de espinacas y fresas puede formar parte de una comida equilibrada si se acompaña con una proteína o un plato principal. No debe presentarse como una cura ni como una receta milagrosa: su valor está en combinar ingredientes frescos, buena textura y una preparación sencilla.
| Calorías | 220 kcal |
|---|---|
| Proteína | 6 g |
| Carbohidratos | 12 g |
| Grasas | 17 g |
| Fibra | 4 g |
| Sodio | 310 mg |
Sí, pero guarda la vinagreta aparte y mezcla justo antes de servir para que las espinacas no se ablanden.
La vinagreta balsámica funciona muy bien, pero también puedes usar una vinagreta de limón o mostaza suave.
Sí. Puedes usar queso de cabra, queso azul suave, mozzarella fresca o incluso omitirlo si buscas una versión más ligera.
Va bien con pollo, pescado, pasta, carnes blancas o como entrada antes de una sopa cremosa.
USDA FoodData Central — Base oficial de composición nutricional de alimentos.
FoodSafety.gov: Cold Food Storage — Referencia oficial sobre conservación segura de alimentos fríos y preparados.
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