Una ensalada italiana fresca con tomate, mozzarella, albahaca, aceite de oliva y un toque de balsámico.

La ensalada caprese es una receta italiana clásica que demuestra cómo pocos ingredientes pueden lograr un plato fresco, aromático y equilibrado. Tomate maduro, mozzarella, albahaca fresca y aceite de oliva forman una combinación sencilla, pero muy efectiva como entrada, acompañamiento o plato ligero.
Esta receta de ensalada caprese funciona mejor cuando los ingredientes son de buena calidad. El tomate debe estar maduro pero firme, la mozzarella debe ser suave y fresca, y la albahaca debe añadirse al final para conservar su aroma. El aceite de oliva redondea el conjunto y la reducción balsámica puede aportar un contraste dulce y ácido.
Si quieres servirla dentro de un menú completo, esta ensalada combina bien con platos de pasta como la pasta primavera con salsa de tomate asado y albóndigas de pollo o con una receta cremosa como el pollo Alfredo a la florentina.
Lava los tomates, sécalos bien y córtalos en rodajas medianas. Procura que tengan un grosor similar para que la ensalada caprese se vea ordenada y cada bocado tenga buen equilibrio.
Escurre la mozzarella fresca y córtala en rodajas. Si viene en bolitas pequeñas, puedes cortarlas por la mitad o usarlas enteras, según la presentación que prefieras.
Coloca las rodajas de tomate y mozzarella de forma alternada en un plato amplio. Añade hojas de albahaca fresca entre las capas o por encima.
Rocía el aceite de oliva extra virgen sobre la ensalada. Añade sal gruesa, pimienta negra recién molida y, si deseas, un hilo de reducción balsámica.
Sirve la ensalada caprese de inmediato para conservar la textura del tomate, la suavidad de la mozzarella y el aroma de la albahaca fresca.
La ensalada caprese combina ingredientes simples y reconocibles. El tomate aporta frescura, jugosidad y acidez natural; la mozzarella añade suavidad y proteína; la albahaca aporta aroma; y el aceite de oliva ayuda a integrar todos los sabores.
No es necesario presentar esta receta como una preparación milagrosa. Su valor está en la calidad de sus ingredientes, la sencillez de la preparación y el equilibrio entre frescura, grasa, sal y aroma.
| Calorías | 240 kcal |
|---|---|
| Proteína | 12 g |
| Carbohidratos | 8 g |
| Grasas | 18 g |
| Fibra | 2 g |
| Sodio | 360 mg |
La versión clásica puede servirse sin balsámico, pero una reducción balsámica ligera aporta contraste dulce y ácido.
La mozzarella fresca es la mejor opción por su textura suave y sabor delicado.
Puedes cortar los ingredientes antes, pero conviene armar y aliñar la ensalada justo antes de servir.
Combina muy bien con pastas, pollo, carnes blancas, pizzas, panes artesanales o platos de tomate.
USDA FoodData Central — Base oficial de composición nutricional de alimentos.
FoodSafety.gov: Cold Food Storage — Referencia oficial sobre conservación segura de alimentos fríos y preparados.
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